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¿CÓMO PUEDO SER FELIZ?




Una breve mirada a ciertas estrategias o hábitos de vida que te permitirán vivir mejor la vida y ser feliz.

Si buscamos en el diccionario el significado de la felicidad podemos leer algo cómo esto:

Estado de ánimo de la persona que se siente plenamente satisfecha por gozar de lo que desea o por disfrutar de algo bueno.

Se han escrito innumerables novelas, obras de teatro, guiones de películas cuyo eje principal es la incansable búsqueda del ser humano por encontrar la felicidad. Unido a esa búsqueda también está el deseo insaciable por tener la mejor y única respuesta.
En esa búsqueda el hombre se ha dado a todos los placeres imaginados y no, para al final poder decir “soy feliz” o “encontré la felicidad”.

En la Biblia encontramos a Salomón, el hombre más sabio que ha existido, expresar su frustración al decir:

No negué a mis ojos ninguna cosa que desearan, ni aparté mi corazón de placer alguno, porque mi corazón gozó de todo mi trabajo; y esta fue mi parte de toda mi faena. Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas; y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu, y sin provecho debajo del sol.
                                                     Eclesiastés 2:10,11

Salomón no logró ser feliz con todo esto. Entonces tal parece que buscar, procurar y lograr cosas para nosotros mismos no nos dan la felicidad.
Regularmente, cuando pensamos en la felicidad, normalmente pensamos en cosas que nos brindan un placer inmediato: una apetitosa comida, un libro favorito o un día relajante en la playa. Estos placeres traen felicidad, pero solo temporalmente.
En busca de respuestas al respecto se han llevado a cabo numerosos estudios. Algunos de los recientes han demostrado que la verdadera felicidad, o la satisfacción con la vida, funciona de manera un poco diferente. En un estudio, el psicólogo de la Universidad de Pensilvania, Martin Seligman, clasificó a cientos de personas en tres grupos en función de cómo buscaban la felicidad:

La vida agradable: las personas en pos de la vida agradable buscan la felicidad buscando el placer. Son buenos para saborear el momento y hacer que sus placeres duren. Estas personas a menudo se describen como "buscadores de emociones".


La vida comprometida: las personas en pos de la vida comprometida buscan la felicidad trabajando arduamente en sus pasiones. Se sumergen tan profundamente en ellas que a veces se muestran fríos e indiferentes; pero para ellos, el tiempo parece desaparecer a medida que experimentan un estado de compromiso total.

La vida significativa: las personas en pos de la vida con sentido usan sus fortalezas para trabajar hacia algo que creen que contribuye a un bien mayor. Este bien mayor los motiva profundamente.
Seligman descubrió que las personas que seguían la Vida Agradable experimentaban poca felicidad, mientras que aquellos que perseguían la Vida significativa y la Vida comprometida eran muy felices. Si bien la investigación de Seligman es sólo un estudio, muestra que donde enfocas tu energía y atención tiene un gran impacto en tu felicidad. Aquellos que persiguieron la Vida Comprometida y la Vida Significativa tenían algo importante en común: eran profundamente apasionados, y usaron sus fortalezas para mejorarse a sí mismos y al mundo que les rodea. De hecho, las personas felices son altamente intencionales. Así que si deseas imitar a las personas felices, necesitas incorporar los siguientes hábitos en tu vida diaria.

Crea tu propia felicidad (no te recuestes ni esperes que te la den): Cada segundo que desperdicias esperando la felicidad es el segundo que podrías haber estado usando para crearla. Las personas más felices no son las más afortunadas, las más ricas o las más guapas; las personas más felices son aquellas que hacen un esfuerzo por ser feliz. Si quieres crear tu propia felicidad, debes comenzar por hacerla una prioridad. Trabajamos muy duro para evitar decepcionar a otras personas, pero a menudo lo hacemos a expensas de nuestra propia felicidad.

Rodéate de las personas adecuadas: La felicidad es contagiosa. Rodearse de gente feliz crea confianza y estimula la creatividad. Estar alrededor de personas negativas tiene el efecto opuesto. Las personas negativas quieren que la gente se una a su grupo de compasión para que puedan sentirse mejor consigo mismos. Míralo de esta manera: si hay una persona fumando, ¿te quedarías sentado a su lado toda la tarde inhalando el humo como un fumador pasivo?

Ten un sueño de calidad. No creo que pueda decir lo suficiente sobre la importancia del sueño para mejorar el estado de ánimo, la concentración y el autocontrol. Cuando duermes, tu cerebro literalmente se recarga, eliminando las proteínas tóxicas que se acumulan durante el día como subproductos de la actividad neuronal normal. Esto asegura que te despiertes alerta y lúcido. Estudios han demostrado que tu energía, atención y memoria se reducen cuando no tienes suficiente sueño de calidad. La privación del sueño también aumenta los niveles de la hormona del estrés por sí misma, incluso sin que haya un factor estresante presente. Las personas felices hacen del sueño una prioridad, porque los hace sentir bien y saben lo mal que se sienten cuando están privados de sueño.




Vive el presente. No puedes alcanzar todo tu potencial hasta que aprendas a vivir tu vida en el presente. Tienes que tener algo presente: No importa cuanta cantidad de culpa sientas eso no tendrá el poder de cambiar el pasado. No importa la cantidad de ansiedad que experimentes, no te ayudará a cambiar el futuro. La Biblia en un intento de ponernos en perspectiva con relación a la ansiedad nos pregunta: ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?
Si tu mente está o en el pasado o en el futuro, no podrás ser feliz. Es imposible ser feliz si estás constantemente en otro lado, porque serás incapaz de abrazar por completo la realidad (buena o mala) de este momento. Para ayudarte a vivir el momento presente, debes hacer dos cosas: primero, acepta tu pasado. Si no haces las paces con tu pasado, nunca te abandonará y, al hacerlo, creará tu futuro. Segundo, acepta que el futuro es incierto. La preocupación no tiene cabida en el aquí y ahora. Como Mark Twain dijo una vez:

Preocuparse es como pagar una deuda que no debes.

Aprende a amarte a ti mismo. La mayoría de nosotros no tenemos problemas para maravillarnos de las buenas cualidades de los demás, pero puede que nos resulte difícil apreciar las nuestras. Debes aprender a aceptar quién eres y también apreciar tus cualidades y valores. Eres alguien especial y quien primero debe saber eso, eres tú.

Aprecia lo que tienes: Esto debes haberlo escuchado con demasiada frecuencia y aún así no pierde veracidad. Tomar un tiempo para contemplar todo por lo que estás agradecido no es simplemente correcto. Hacer esto con regularidad también mejora tu estado de ánimo, ya que reduce la hormona del estrés (cortisol) en un 23 por ciento. Cultivar una actitud de gratitud te hará experimentar mejor estado de ánimo, energía y bienestar físico.

Practica ejercicio físico: Al hacer que tu cuerpo se mueva durante tan solo 10 minutos, se libera un neurotransmisor que hace que tu cerebro se sienta relajado y te mantiene en control de tus impulsos. Las personas felices practican ejercicio con regularidad porque saben que rinde grandes dividendos para su estado de ánimo.

Perdona, pero no lo olvides. Esto puede parecer un poco contradictorio viniendo de mí, que he enseñado tanto acerca del perdón bíblico, por eso trataré de explicarme. Sigo creyendo en la necesidad de perdonar siempre. La falta de  perdón nos arrastra al rencor y a la amargura. Las emociones negativas que acompañan a guardar rencor son en realidad una respuesta al estrés. Aferrarse a ese estrés puede tener consecuencias devastadoras para la salud y el estado de ánimo, y la gente feliz sabe cómo evitarlo a toda costa. Ahora que quiero decir con, “no olvides”. Es de suma importancia entender que ofrecer perdón no significa que le des otra oportunidad al malhechor para que te vuelva a dañar. La gente feliz no se queda en el pasado guardando rencor por un daño recibido o por el maltrato de los demás. Mas bien,  dejan rapidamente que las cosas pasen y son asertivas “al no olvidar” para protegerse de un daño futuro.

No reprimas tus emociones. Intentar reprimir tus emociones no sólo te hace sentir mal; es malo para ti. Aprender a ser abierto acerca de tus sentimientos disminuye los niveles de estrés y mejora tu estado de ánimo. Un estudio incluso sugirió que había una relación entre cuánto tiempo vives y tu capacidad para expresar tus emociones. Descubrió que las personas que vivían hasta por lo menos 100 eran significativamente más expresivas emocionalmente que la persona promedio.

Concéntrate en lo que puedes controlar. En mi opinión este punto pone en evidencia nuestra sabiduría. Hay cosas que se escapan de nuestro control y eso lo sabemos todos. Muestras sabiduría al no intentar cambiar aquello que no puedes. En lugar de detenerte en las cosas que no puedes controlar, intenta poner tu esfuerzo en las cosas que sí puedes. Te pongo un jemplo: No puedes cambiar la distancia que hay de tu casa al trabajo. Entonces, es tu elección si le dedicas energía y tiempo a lamentar por la larga distancia y el tráfico terrible o si aprovechas ese tiempo en soledad para escuchar un audiolibro, o música que alimente tu espíritu. Muy a menudo, tomamos lo malo y dejamos que nos controle y domine cuando no es necesario. Las personas felices son felices porque toman sus fallas y problemas  con calma, no son felices porque no fallen o no tengan problemas.

Ten una mentalidad de cambio. Las actitudes básicas de las personas se dividen en una de dos categorías: una mentalidad fija o una mentalidad de crecimiento. Con una mentalidad fija, crees que eres quien eres y no puedes cambiar. Esto crea problemas cuando te desafían, porque cualquier cosa que parezca ser más de lo que puedes manejar te hará sentir desesperado y abrumado. Las personas con una mentalidad de cambio o crecimiento creen que pueden mejorar con esfuerzo. Esto los hace más felices porque son mejores para manejar las dificultades. También superan a aquellos con una mentalidad fija porque aceptan desafíos, y son capaces de verlos como oportunidades que tienen para aprender algo nuevo.

Si somos sinceros podemos decir que estos hábitos no sólo nos ayudarán a ser más felices sino que también nos convertirán en una mejor persona. Creo que seguir estos pasos hará una gran diferencia en nuestro camino hacia ser una mejor versión de nosotros mismos.

Te regalo esta frase de crecimiento personal:

Cualquier largo viaje empieza con un pequeño paso.
                                                          Lao Tse
Anímate hoy a dar tu primer paso.

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