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11 RASGOS DE LA PERSONA AUTÉNTICA.




11 rasgos de la persona auténtica. ¿Cómo saber si soy auténtico? ¿Qué ventajas tiene ser auténtico?

Oscar Wilde dijo: 
Sé tú mismo. Todos los demás ya están ocupados. 

Wilde lo hizo parecer tan simple, pero vivir con autenticidad es un verdadero desafío.


Siempre que trabajé en el pasado con adolescentes, esta fue una de las enseñanzas primordiales en los programas de clases: “Sean auténticos.  Sean ustedes mismos”. También a mis hijos, desde que eran pequeños, les inculqué la idea de que las opiniones de sus pares acerca de ellos mismos, no tenía el poder para cambiarlos. Sólo eran opiniones. Para un adolescente, cuya principal meta parece ser el “ser aceptado y amado por los demás”, esto es algo extremadamente complicado. En esa etapa de la vida creemos con todas nuestras fuerzas que la opinión y criterios de los demás, nos validan y afirman. No importa cuantos dones tengamos, si los demás creen que no los tenemos, pues entonces, no los tenemos. Así de simple. Lo más terrible de todo esto es que socialmente somos muy presionados a ser de una u otra manera. En la mayoría de las ocasiones, existe un molde social en el que todos debemos encajar de lo contrario, nos espera el rechazo y la no aceptación. Por eso, montamos un “personaje” que le guste a todos  y así vivimos.


Sucede que cuando esta dificultad no es superada en esta etapa del desarrollo, llegamos a la adultez sin el valor necesario para romper el personaje y ser totalmente auténticos.



¿Cómo puedo ser auténtico?

Para vivir de manera auténtica, debes ser dueño de tus acciones y asegurarte de que concuerden con tus creencias y necesidades. Esto puede ser algo difícil de mantener cuando las fuerzas externas te presionan para hacer algo con lo que no te sientes cómodo o para ser alguien que no eres.
La mayoría de las personas han experimentado la incomodidad que conlleva el no poder comportarse de manera auténtica. Investigadores de Harvard, Columbia y Northwestern se unieron para medir este fenómeno científicamente. Descubrieron que cuando las personas no se comportaban de manera auténtica, experimentaban un estado de incomodidad elevado que generalmente se asocia con la inmoralidad. Las personas que no eran fieles a sí mismas estaban tan angustiadas que sentían un fuerte deseo de limpiarse físicamente.
Está claro que nuestro cerebro sabe cuando estamos viviendo una mentira, y como todas las mentiras, ser inauténtico no causa más que daño.
¿Pero cómo empiezas a vivir auténticamente? Eso puede ser difícil, especialmente si has estado desempeñando un papel durante la mayor parte de tu vida adulta.

No tenía idea de que por ser auténtico yo podría hacerme tan rico. Si lo hubiera sabido, lo habría hecho mucho antes.
                                                  - Oprah Winfrey



Razgos de las personas auténticas.
Las personas auténticas están profundamente sintonizadas con quiénes son y qué quieren. Su capacidad para vivir su vida en armonía con su verdadero yo proviene de algunos hábitos claramente discernibles que cualquiera de nosotros puede estudiar e incorporar a nuestro repertorio.
Ayudan a otros a ser su ser auténtico. Las personas auténticas no esperan que otros jueguen un papel tampoco. No hacen que las personas sientan que tienen que encajar en cierto molde o proyectar una determinada imagen para formar parte de sus vidas. Su compromiso de ser auténtico les da a otras personas la libertad de vivir auténticamente también.
Dejaron ir a las personas negativas. Las personas auténticas tienen demasiado respeto por sí mismas para tolerar a las personas que las tratan mal o tienen mala voluntad hacia ellas, y tienen demasiado respeto por otras personas para tratar de cambiarlas. Entonces lo sueltan, no por enojo, sino por su necesidad de ser fieles a sí mismos.
Expresan sus verdaderos sentimientos y opiniones, incluso cuando no son populares. Las personas auténticas no viven un estilo de vida para llevarse bien. Simplemente no son capaces de actuar de una manera que sea contraria a lo que dictan sus principios, incluso si hay repercusiones. Prefieren no mentir a otras personas, y especialmente no pueden mentirse a sí mismos. Esto significa que están dispuestos a vivir con las repercusiones de mantenerse fieles a sí mismos.



Ellos son confiados. Mucha ansiedad social proviene del temor que tenemos de ser “descubiertos”. Tememos que alguien descubra que no somos tan inteligentes, experimentados o conectados como pretendemos ser. Las personas auténticas no tienen ese miedo. Su confianza proviene del hecho de que no tienen nada que esconder. Quienes parecen ser, son quienes realmente son.


Prefieren conversaciones profundas a charlas sin sentido. Eleanor Roosevelt  una vez dijo: 
Las grandes mentes discuten ideas; las mentes promedio discuten eventos; las mentes pequeñas discuten sobre las personas.
No encontrarás personas auténticas que estén todo el tiempo chismeando sobre otros o que estén detrás de los últimos escándalos de celebridades. Saben que todo eso no es más que adornos culturales, y eligen hablar sobre cosas que importan.
No aceptan el consejo de nadie sin antes evaluarlo cuidadosamente. No es que las personas auténticas no estén dispuestas a pedir consejo; Pero no ponen ese consejo en acción solo porque otras personas lo hayan hecho. Primero, lo analizarán desde una perspectiva crítica para que puedan estar seguros de que tiene sentido para ellos.
No se quejan de sus problemas. Quejarse es lo que haces cuando piensas que la situación en la que te encuentras es culpa de otra persona o que es el trabajo de otra persona solucionarlo. Las personas auténticas, por otro lado, son responsables. Ellos entienden que ellos, y nadie más, son responsables de sus propias vidas, por lo que no tiene sentido quejarse.

Están motivados internamente. Las personas auténticas no se sientan en sus escritorios pensando: “Bueno, si mi jefe hiciera que este trabajo valiera la pena, haría un mejor trabajo”. El famoso enfoque de la zanahoria y el palo no es relevante para ellos. Están motivados desde adentro porque saben quienes son y hacia dónde quieren ir.
Sacan lo mejor de cualquier situación. Las personas auténticas tienen una comprensión muy firme de la realidad. Cuando las cosas no salen como quieren, no quedan atrapadas en la negación, y no se quedan sentados quejándose acerca de cómo las cosas deberían ser diferentes. Simplemente hacen un balance de cómo están las cosas y, si no hay nada que puedan hacer para cambiar la situación, encuentran una manera de aprovecharlo al máximo.
No se estresan ni molestan cuando no son aceptados. Nunca es divertido aceptar que a alguien no le gustes, pero muchas veces esa incomodidad proviene de intentar averiguar qué hiciste mal o cómo puedes solucionarlo. Las personas auténticas no tienen esa ansiedad porque nunca intentarían cambiarse para influir en la opinión de otra persona. Aceptan que otras personas tienen derecho a ser auténticas sobre sus propios sentimientos, incluso si esos sentimientos son negativos hacia ellos.
CONCLUSIÓN:
Realmente, vivir auténticamente es un desafío perpetuo que nos trae grandes recompensas. Es un camino noble del que no te arrepentirás. Lograr todo lo que hemos enumerado anteriormente puede parecer una meta inalcanzable, sin embargo, debes estar de acuerdo conmigo en que no vale la pena vivir la vida como si fueras otra persona. Vivir cada día es un reto. Si encima de ello, vas a tener la insatisfacción y el estrés de saber que lo que otros ven y aceptan de ti, es tu “personaje” y no a ti mismo, no vale la pena. Recuerda que eres alguien especial con un propósito especial que nadie más puede cumplir en tu lugar. No pierdas tiempo repitiendo la vida y el propósito de otro. Sé tú mismo y regálales a  otros la bendición que resulta de conocerte y tener una relación contigo.
¿Cuáles son los beneficios de vivir auténticamente? Por favor, comparte conmigo lo que piensas sobre esto en los comentarios.

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